23 de marzo de 2018

Lolita y minimalismo, ¿realidades incompatibles?

Paseando la vista por wishlists y wardrobe posts (o los "¿Qué hay en mi armario?" con los que decenas de lolitas nos deleitan anualmente, podemos pensar que todo esto se parece en cierto modo al coleccionismo, solo que sin galería y sin marcos, ya que lucimos las obras de arte sobre nuestros cuerpos, y cuanto más exclusiva es, como en el arte, más nos gusta.
Este coleccionismo consumista, unido a la estética rococó y a otras vicisitudes de la cultura, podría hacernos pensar que lolita y minimalismo son una contradicción, algo así como "música militar" o "el arte del toreo", pero no creo que sea así.

El lolita, a ojos de los demás, es puro materialismo, y puede que los vídeos que hasta ahora han sido los más populares dentro del panorama, los de hauls y unboxings de las últimas novedades de las marcas, no ayuden mucho a despojarnos de estas etiquetas. En una realidad capitalista comida por el fast fashion, el materialismo con puntillas es mucho más grave que las gigantescas bolsas mensuales del Primark.
Para otres, se acerca más a la preciosa definición de "punk en formato damisela", con todas las implicaciones que esto tiene.

Estéticamente, el lolita se aleja del llamado estilo minimalista, incluso en los conjuntos más sencillos: El corte recto de un pantalón negro, con un jersey blanco a conjunto, y mocasines sin más adornos que la costura, parece no casar con la ostentación de brocados o puntillas elaboradas, o con los obligados accesorios que acompañan a nuestros vestidos favoritos. ¿Pero qué hay de la parte teórica, del sentimiento que desprende cada armario?

No recuerdo muy bien cuándo supe de la existencia del método KonMari, pero sí tengo aún presente el sentimiento placentero que me embargó cuando comencé a organizar mi armario y mi estantería, a seleccionar lo que ya no necesitaba, lo que no me hacía feliz. Esta, como en muchos otros casos, fue mi primera zambullida en el minimalismo. El siguiente paso fue visitar blogs, ver vídeos sobre el tema y husmear por foros, fanpages y grupos de Amino, un vicio que me llevó a pensar que tenía que deshacerme de todos mis bienes y meter mi vida entera en una maleta... para luego descubrir que no es así en absoluto. Desaprender los vicios adquiridos, los viejos y los nuevos, está siendo un proceso muy largo, pero creo que vamos bien encaminados.

KonMari o no, lo minimalista no es sólo una cuestión estética, ni se limita a contar el número de objetos que te rodean. Es rodearte sólo de cosas que te hagan feliz, no llenar el vacío interior llenando el carrito de la compra. Ser consciente y consecuente con lo que compras, introducir el elemento ético, dentro de lo posible, en tu armario... y muchas, muchas cosas más.

Expectations vs. Reality

Para mí, todo comenzó con un proceso de introspección. En mi armario han languidecido vestidos durante dos, tres años, sin que nadie les hiciera caso, sólo por poder presumir de cantidad de prendas ante los demás, sólo porque me daba pena venderlas. Prendas que nunca pensé que me quedasen bien, prendas que, efectivamente, no me quedaban bien, y un espacio vacío que me hacía sentir inferior.
Por diversas razones, no visto lolita tan a menudo como quisiera, así que tener más prendas lolita que pantalones vaqueros o faldas sin tanto vuelo es una tontería. Ese lazo que a la modelo le sentaba tan bien en la sesión de fotos, a mí me quedaba raro una vez puesto. Ese color que hace años me gustaba ahora no me agrada tanto, y mi estilo ha cambiado.
¡No pasa nada! Equivocarse no es el fin del mundo. Tener apego a tus posesiones no te hace peor persona. Si no te pones ese vestido desde hace tiempo, ¡pruébatelo y mírate al espejo! ¿Te hace feliz? Devuélvelo a su sitio y trata de usarlo en la próxima quedada. ¿No sientes nada llevándolo puesto? Déjalo ir, seguro que alguien lo ha tenido en su wishlist desde hace años y será muy feliz comprándolo.

Después de la selección, llega la reconstrucción. Un armario con buena base, un armario que nos sea útil, un armario que realmente vayamos a utilizar sintiéndonos felices y no obligades. Reevaluar nuestras preferencias, seleccionar con cuidado, con mimo, cada nueva adquisición; dejar que macere la wishlist; no sentirse más ni menos por el número de vestidos de marca que puedas comprar, y recordar que el lolita también puede ser una colección, si prefieres verlo de esa forma.

Al final todo, incluso las visiones del minimalismo, pasan por tratar de ser lo más feliz posible.



¿Qué pensáis sobre estas realidades? ¿Seguís la norma de "cuanto más, mejor", o sólo tenéis piezas que realmente os hacen felices? ¿Habéis leído algo sobre el método KonMari o el minimalismo?

6 comentarios :

  1. Sometime ago I used to collect all the dresses I could put my hands into. But, as time passed, I ended up with a wardrobe that I disliked, which some dresses doesn't fit anymore, or I didn't liked the way they looked when I was wearing. So, I sold most of it and bought the things I really liked. The things did not arrived yet, but I'm more happy with the few pieces I own now than I was when I had many dresses.

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    1. To me, being happy is the main goal <3 even if you had to sold most of your wardrobe to achieve your happiness, it's worth it! I remember feeling so free and calm when I decided to "purge" my wardrobe...

      Thank you for your comment, dear!

      xx
      Marina

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  2. Marina,
    He estado pensando en esto desde hace ya buen rato, justamente estuve hablando con una amiga sobre el minimalismo, y el deshacernos de nuestra ropa que ya no nos hace sentir a gusto, hay una magia en el minimalismo y es que cada quien lo lleva hasta donde quiere.

    Un saludo,
    L

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    1. ¡Hola, L!
      Para mí, los límites del minimalismo son bastante difusos, y aunque cuesta encontrar el punto justo, adecuado a ti (no hay dos personas que lo vivan igual), cuando lo hallas es mágico, te sientes en paz. Hay personas que se sienten felices con un armario repleto, porque aman toda su ropa y la usan de verdad (extrapolable a otros ámbitos) y hay auténticos ascetas que encuentran su camino despojándose de todo. Supongo que está en cada uno, en hacer introspección y saber llevarlo lo mejor posible.

      ¡Muchas gracias por comentar! Un abrazo,
      Marina

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  3. Tengo la mesma opinion que Ana Carolina. También tengo pensando mucho sobre consumismo en lolita fashion y ese topico entre minimalismo/realidad es muy interessante. Ahora somente compro la ropa que me gusta miesmo e que hace algun sentido in mi armario (de acuerdo con mi estética) y ya vendi algunas piezas que apesar de guapas somente ocupan espacio.

    Adicionarei tu blog ao mio blog roll <3

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    1. ¡Gracias por tu comentario, Elisa!
      Es difícil aprender a comprar solamente la ropa que nos hace felices, pero, al final, vale la pena <3

      Añado tu blog a mi lista de lectura!
      Un abrazo <3

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