21 de julio de 2018

Los hábitos perdidos, o cómo retomar mi amor por la lectura

Tras dos meses sin pasar por este espacio, he de decir que echaba de menos escribir unas líneas, aunque sólo fuera para contar mi vida. Pero... ¿qué puedo contar que no os imaginéis? No tengo un trabajo trepidante (de hecho, ni siquiera tengo un trabajo fijo, por aburrido que fuera), ni hilarantes aventuras de viaje, ni mucho menos prendas que reseñar (lo cual tiene, quizás, algo que ver con el hecho de que estoy reformando mi armario, quedándome sólo con lo que realmente uso, pero eso es algo que ya os he contado en otra entrada)

Lo único que me queda por narrar son mis frustraciones con los estudios... o los libros, la montaña de libros por leer que tengo. ¡Y ni siquiera! Desde principios de año, noté que ya no leía tanto como antes, que no me apetecía abrir los libros que antes me emocionaban, ni sumergirme en nuevas historias. Lo que antes era mi principal pasatiempo, ahora se me antojaba lejano e incómodo.
Tras unos meses de parón lector, intenté subir de nuevo al barco, y a día de hoy puedo decir que, aunque me cuesta un poquito más que antes, vuelvo a leer con ganas e ilusión.
La lista de pendientes a día de hoy, sin contar los libros digitales.

El proceso ha sido largo, y como con todos los hábitos, hay que crearlos, con un poco de esfuerzo y muchas ganas, pero aquí van algunos consejos si estáis en una situación similar:

- Escoge tus libros favoritos, aunque los hayas leído mil y una veces. Si te hace ilusión releer Harry Potter, o explorar la última novelita de tu autora favorita en la adolescencia, ¡adelante! Nadie, ni tú misme, tiene por qué infravalorarte por ello.

- No te fuerces a completar jornadas maratonianas. La lectura debe atraparte, y si sólo has podido leer media hora, por una u otra razón, felicítate, utiliza tu marcalibros favorito para no olvidar por qué página te quedaste, y continúa al día siguiente con la historia.

- Lo mismo ocurre con la velocidad de lectura: en mi caso, es una de las cosas que más he notado, pero puede trabajarse si te preocupa. No es mejor lector el que más rápido lee, sino quien más lo disfruta.

- Si un libro no te está gustando, ¡déjalo en la estantería! Puede que no sea el momento para leerlo (siempre puedes intentarlo más tarde), o puede que no sea el libro para ti. 

- Si el problema es que no encuentras nuevos libros que te atraigan, o no te apetece leer "porque sí" prueba redes sociales como Goodreads, o clubs de lectura online o en tu zona. Puedes participar en distintos retos lectores, o encontrar recomendaciones de gente muy distinta.

- Sharing is caring! Intercambia libros con tus amigos o familia, cuéntales tus impresiones sobre la última novela que leíste, recomiéndales tus títulos favoritos y pide que te cuenten cuáles son los suyos.

- Y, sobre todo, no te fuerces. Leer es un placer, no lo olvides nunca.


¿Alguna vez te has metido en un bache lector similar? ¿Cómo lo solucionaste?