11 de mayo de 2014

Extremanga 2014

Ya han pasado unos días desde que terminó Extremanga, I Salón Manga de Extremadura, y aún me da por sonreír a veces cuando achucho los peluches que me traje, cuando hago girar el giratiempo que me regaló Ángel o, simplemente, porque sí, porque me acuerdo de algunas cosas.
Y es que no podía haber terminado más contenta con el evento, ¡os lo prometo! Pero mejor voy a ir contándolo por partes, que hay demasiadas cosas que se me escaparían si no...


Remontándonos al principio de los tiempos, me ofrecieron la posibilidad de colaborar en Extremanga con un espacio dedicado a Lolita in Wonderland, además de organizar alguna que otra actividad, que finalmente resultó ser un desfile. Es por eso que, desde hacía semanas, buscaba modelos interesados en participar, a poder ser que tuvieran cierta curiosidad por el lolita. ¡Y vaya si lo conseguí! De ahí todo fueron permisos y acreditaciones, confirmar datos del stand, empezar a pensar en la decoración (y descubrir, con horror, que no tenía muebles adecuados o que no iba a poder transportar nada en mi coche)... Por suerte, la organización me ayudó en todo lo necesario. ¡Ganaron un montón de puntos desde el principio!


Miércoles noche: El fantasma del ramen
takoyaki cajas
Tenía que echar una mano en todo lo que pudiera, ¡era lo mínimo después de todas las facilidades que me daban! (además, tenía muchas ganas de que este proyecto saliera adelante y lo hice de buena gana ) Por eso, el miércoles por la noche pusimos rumbo a Mérida, y antes de llegar al alojamiento, pasamos por IFEME... ¡para recibir a los primeros que llegaban a colocar cosas! Lo que no imaginaba es que tendría que ayudar a descargar la furgoneta: hielo, botes de noodles... ¡cajas y más cajas! Fue realmente divertido, incluso aunque no tuviéramos más luz que la de la linterna y el fantasma del ramen nos acechase en los rincones. ¡Cuando terminamos, nos regalaron unos dorayaki y unas bebidas de té!
Cuando llegué al hostal, sólo quería dormir un rato... ¡porque al día siguiente nos esperaba el montaje de los stand!

Jueves: Caja arriba, caja abajo...

A primera hora de la mañana ya estábamos en el recinto ferial de nuevo, esta vez con luz. Lo primero fue colocar unos plásticos en el suelo para que los vehículos que iban llegando pudieran descargar, y después... ¡a colocar mesas y repartir acreditaciones! Cuando nos organizamos un poquito, pude colocar lo más pesado del stand, pero luego me puse a ayudar al resto (que tenían bastante más trabajo que yo). Por suerte, los chicos de Kuroi Neko estaban dando el callo también, ¿os he dicho ya lo geniales que son? ¿No? ¡Pues son un encanto!

Por la tarde, me puse la camiseta de voluntaria y seguí corriendo de acá para allá: ahora estaba casi todo el mundo, y lo mejor era repartir las acreditaciones que faltaban antes del viernes. Ahora cargaba una caja, ahora me subía a una mesa para sujetar carteles para pegarlos, ahora me ponía a colocar más sillas (¡parecía que no iban a terminarse nunca!). Comí un par de chocobollos y bebí dos refrescos o tres, me harté de chuches y acabé volviendo al hostal con un peluche y dispuesta a descansar... no sin antes cenar un buen bocata con la gente de Darsis y OtakuCorp.

Viernes: Comienza la aventura
El viernes a primera hora recogí todas las cosas del hostal, ya que en los días que restaban nos alojaríamos en el albergue, y en una furgoneta llena de merchandising conseguimos llegar a IFEME. De ahí, vuelta a correr, a terminar todo lo que quedaba pendiente y... ¡a esperar hasta que abriéramos! Por la mañana no había demasiada gente, así que aproveché para echar un vistazo a los stand de alrededor, terminar de colocar las cositas que traía y esperar pacientemente a que llegaran refuerzos. ¡Y vaya si llegaron! Me hizo muchísima ilusión conocer a Anshin, Enye y los chicos, ¡tenía tantas ganas de verlos! 
Era necesario (y lo sabéis)... ¡kawaii croquetas! 
(La foto original nos la hicieron los compis de Gadget Invasion y podéis verla aquí)
El resto del día fue bastante tranquilo; a pesar de que hubo gente y medios a los que atender (incluyendo a los compañeros de pabellón, que venían a vernos en los descansos), pudimos sentarnos a comer un rato, pasear por los stands o corretear aquí y allá para cerrar las actividades que teníamos planeadas para el sábado. Tuve tiempo de comprar algunas cositas, maravillarme con las exposiciones y pasar por el concierto de ADAMS. Puede que sea deformación profesional, pero acabé yendo a ver la iluminación y el montaje del escenario, ¡ups!
ADAMS Concierto Extremanga
Fotografía: Alberto Rodríguez
Cuando cerramos el chiringuito, nos subimos al autobús con el resto de voluntarios de las asociaciones y fuimos a cenar al restaurante con el que habían contratado las comidas. ¡Ñam, teníamos un hambre de lobo a esa hora! Y aún nos aguardaba una sorpresa: el albergue. 
Nunca había tenido la oportunidad de alojarme en el albergue juvenil de Mérida (probablemente debido a que vivo a media hora en coche, más o menos), así que me sorprendió muy gratamente el sitio (era como un pueblecito, con todas sus casas y un montón de vegetación), tanto como los bungalós (o, como los acabé rebautizando, bungaloves) ¡todo era precioso... y bastante bien cuidado para lo que uno espera de estos sitios!

Sábado: Emociones fuertes

Nada más salir de la cama, empecé a mentalizarme de que el sábado era el día clave, y que teníamos que darlo todo. La valentía y las ganas empezaron a mezclarse con los nervios, los churros y el café a la hora del desayuno: ¿Y si nuestros modelos no llegaban a tiempo? ¿Y si alguien había hecho un lío con los horarios y se mezclaban dos actividades? Los conjuntos ya estaban prácticamente cerrados, el equipo de peluquería y maquillaje se preparaba para los últimos retoques y yo corría con el teléfono en una mano y las acreditaciones en la otra.

Por suerte, y a pesar de los problemas técnicos de última hora (como el hecho de que no hubieran recogido los instrumentos del concierto aún, o que los equipos de sonido no estuvieran disponibles), pudimos comenzar sin excesivo retraso nuestro desfile. ¡Y qué bien quedó! ♥ Fue toda una experiencia: Anshin presentó la actividad, hablando un poco de LiW y el lolita, todas las modelos hicieron una labor fantástica, como auténticas profesionales, y el broche final lo puso Enye con su concierto.

Y, si el desfile había abierto nuestro día más ocupado, ¡ahora tocaba correr otra vez! El sábado estaba lleno de cosas chulas, y una de ellas era la visita de Ángel de Gracia, Alfonso Vallés y Javier Roldán, tres profesionales del doblaje de cuyas voces seguro que habéis disfrutado en más de una ocasión. Fue una pena perderme la conferencia, pero tuve la oportunidad de ir a la sesión de firmas, con mi DVD de Aladdin y hecha un manojo de nervios.
(Sí, salgo con cara de estar a punto de llorar de la emoción. Probablemente fuera eso lo que pasó, para qué engañarnos)

Y por la tarde, ¡más firmas! Henar Torinos era una de las invitadas, así que no podía hacer otra cosa que ir a conocerla y adoptar los dos tomos de Mala Estrella... ¡con dibujito incluido!
Fotografía: Alegría Salvador
El sábado volvimos al albergue con un montón de buenos recuerdos, y habiendo conocido a muchas personitas interesantes, ¡aunque estábamos cansadísimos después de tanta aventura! 

Domingo: ¿Tenemos que irnos ya?
El domingo por la mañana comenzaron las despedidas: Jimina volvía a casa temprano, y los demás volvíamos a la carga. Una de las cosas que menos han gustado en Extremanga ha sido la falta de público del domingo: si lo comparábamos con el día anterior, el pabellón 1 estaba muy vacío (aunque había gente, ¡nosotros estuvimos atendiendo a los que venían a informarse todo el día!). Después de comer, llegó otro de los momentos emotivos del finde: tuve que despedirme del grupito de LiW (tengo pendiente un viaje a Zaragoza, ejem, ejem), que también se ponían en marcha para volver a casa. 
Sabía que tener el stand abierto y montado hasta la hora de cierre no era viable, ya que tenía que coger el tren para volver a casa (y no tenía tiempo de recoger, empaquetar y llegar a la estación), y sumándole el hecho de que a esas alturas del evento el cansancio empezaba a hacer mella, decidí cerrar un ratito antes y dar la última vuelta por Extremanga. Merendé, visité todos los stands para despedirme, recopilar tarjetas y comprar las cositas que había dejado pendientes (¡y aún así me faltaron algunas!) y prometí que a muchos os volvería a ver dentro de poco (¡y eso espero!)

Este ha sido mi primer evento como colaboradora, la primera acción de la delegación extremeña de LiW y, por supuesto, la primera vez que tenía ganas de agarrarme a las esquinas del stand para que no me arrancaran de allí. En las bolsas, maletas y cajas me llevé un montón de cosas, de trastos y peluches, pero en la cabeza me llevo un montón aún mayor de recuerdos "irrepetibles"... que espero que se repitan muy pronto. No podría mencionar a todas las personas maravillosas que he conocido estos días, porque me quedaría sin espacio, pero os mando un abrazo enorme y mil besos a todos los que habéis hecho posible esta experiencia. ¡Gracias!
¡Oh, y esto no acaba aquí! De momento, tengo pendiente planificar algunas actividades con asociaciones extremeñas, contactar con empresas como Mamá Buman para preparar sorpresitas... ¡ya os iréis enterando, ya!


En resumen:

  • Cosas buenas de Extremanga: El buen hacer de la organización (todo facilidades, siempre majísimos, ¡son unas personas maravillosas!), la comida y agua gratis para los voluntarios y colaboradores dentro del recinto, el alojamiento y la comida, la libertad que nos dejaron para planificar las actividades. El montón de actividades que había programadas, invitados realmente interesantes, el hecho de que consiguieran traer a ADAMS a España,...
  • Cosas "menos buenas" de Extremanga: Fallos técnicos y de megafonía que podrían haberse revisado antes. Algunos problemas de comunicación entre seguridad y los organizadores del concurso de cosplay, que hicieron que se requisaran armas que deberían haber pasado sin problemas. Que las consolas estuvieran al lado del escenario, haciendo imposible organizar bien algunos torneos. La planificación de actividades, una de las posibles causas de que el domingo hubiera tan poquita gente en comparación con otros salones.

Muchas gracias a Alberto Rodríguez Alegría Salvador por permitirme compartir algunas de las fotografías, y de nuevo, muchas, muchísimas gracias a todos, en nombre de LiW y a nivel personal, por hacer posible esta experiencia. 

¿Quieres apoyar la iniciativa Extremanga para que podamos repetir en 2015? Síguenos en @Extremanga2015 o en la página de Facebook.

¡Espero que no os haya aburrido la entrada, me ha quedado larguísima al final! Si vinisteis al stand, si ya conocíais Lolita in Wonderland o simplemente estáis interesados en el lolita, ¡estaré encantada de hablar con vosotros! Podéis contactarme vía comentario o enviarme un e-mail a la dirección de contacto que podéis ver en la columna izquierda. 

3 comentarios :

  1. ¿Larga? ¡No mucho!
    ¿Aburrida? ¡Para nada mi niña! Es interesantísimo tu relato, y me alegro que disfrutaras tanto.
    Mil besos

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  2. Ains, que me alegro de que todo saliese tan bien <3 Me dio muchísima pena no poder ir a ayudar, a ver si el año que viene me puedo acercar, porque tiene super buena pinta *^*

    ¡Muchísimas felicidades! <3 <3

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  3. Una buena organización es lo mejor que puede pasar ^^
    Felicidades por el evento, me alegro de que os fuese tan bien, espero que aparezcan muchas posibilidades más y que os vaya aun mejor ^_-

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