25 de junio de 2016

Ahora que vas a ir a la Universidad

Ahora que vas a ir a la Universidad, me gustaría decirte algunas cosas, que una ya ha pasado por el trance y la experiencia siempre ayuda:

Para bien y para mal, la etapa de Bachillerato (o equivalentes) ya terminó, y ahora comienza una nueva, enorme y aterradora. El primer paso fue hacer la prueba de acceso: repetir todo aquello que pasaste en la última tanda de exámenes, exprimir tu cerebro tres días para plasmar todo lo memorizado y aprendido. Ahora, las preinscripciones acechan, y los folletos informativos copan tu bandeja de entrada o tu mesa. En el mejor de los casos, tendrás clarísima tu vocación y la nota te permitirá entrar con cierta holgura. Coser y cantar, dirás, relleno los formularios y me siento a esperar el mensaje de confirmación. En un caso no tan bueno, la nota no te llegará para tu primera opción, o no tendrás la más remota idea de qué hacer. No corras, no desesperes, no te hundas. ¡No es el fin del mundo! 

Si no sabes qué hacer, recuerda que tienes muchísimas opciones, y que la universidad es solamente una de ellas. Habla con los orientadores de tu centro, habla con tu familia, ¡pregunta, pregunta, pregunta! Hay infinidad de grupos en redes sociales que pueden contarte de qué van las distintas carreras. Y sobre todo, piensa en tus virtudes, en lo que se te da mejor, en lo que más te gusta. Aprende a decir no (no sería la primera vez que unos padres obligan a sus hijos a hacer una carrera que no les gusta porque tiene más salidas/es lo que quisieron hacer ellos/es la profesión de la familia). Y si no te gusta la universidad, prueba a informarte sobre otros modos de formación (eso sí, no me preguntes las fechas de preinscripción y matrícula, que no tengo ni idea)

Si no te da la nota (para la carrera o destino que hubieras escogido en primer lugar), baraja tus posibilidades: puedes entrar en una carrera similar y luego pasarte a la que realmente quieres hacer, o puedes repetir las pruebas de acceso para sacar nota. La formación a distancia (y todo parece indicar que yo tomaré esa vía el año que viene) es otra de las vías a seguir, sobre todo en grados y máster que no tengan carácter experimental o demasiada carga práctica.

Y, si todo falla y a pesar de ello, quieres acceder a la universidad, puedes aprovechar el año para prepararte bien para la prueba de acceso, estudiar idiomas o trabajar para ahorrar algo.


¿Ya has hecho la preinscripción? ¿Ya te han admitido? ¡Perfecto, sólo un puñado de burocracia más y estarás disfrutando de la maravillosa vida de universitario, la mejor etapa de tu vida (léase con un poquito de sarcasmo)! Ha llegado el momento de buscar un sitio donde vivir (si te mudas, algo muy recomendable), de hacerse con todo lo necesario para comenzar el curso con buen pie y lanzarse a la piscina.

Algo que tengo que agradecer a mi familia es que me enseñase a cocinar y hacer labores del hogar desde pequeña; no tuve ningún problema cuando me mudé a un piso. Lo digo totalmente en serio, aprende a cocinar, aprende a valerte por ti mismo. 

Una residencia de estudiantes, si tienes que salir de casa, puede ser una buena opción si no conoces a nadie aún o si nunca has tenido que vivir solo. Muchas de estas residencias ofrecen becas y precios públicos, informaos y echad los papeles, ¡el no ya lo tienes! Si prefieres un piso, hazte a la idea de que vas a discutir con tus compañeros, sean tus mejores amigos o simples desconocidos. El único consejo que te puedo dar a este respecto es que leáis bien los contratos, sepáis vuestros derechos y obligaciones como inquilinos y, si compartes piso o habitación, dejéis claras cosas como el espacio personal, los turnos de limpieza o las prohibiciones (como fumar dentro de casa). Ah, y (a riesgo de contradecirme) no desprecies los tupper que te traerán desde casa, ¡es comida preparada con amor, y puede que no tengas tiempo de cocinar lentejas cada semana!

Una vez te acostumbras a vivir en otro sitio y adoptas la rutina, lo importante será no desfallecer, completar las metas que te propongas. Ve a clase siempre que puedas, al menos para saber cómo va a darla el profesor de turno (la mayoría de las clases son interesantes, aunque siempre hay alguna asignatura infumable), y si no puedes asistir por cualquier razón, llega a un acuerdo con el profesor o compañeros (ah, bendito plan Bolonia y su asistencia mínima). Tener que asistir no quiere decir que estés obligado a perderte actividades por ir a clase: ¿Quieres ir al concierto de tu artista favorito? ¡Un día es un día!

En la universidad conocerás a los que podrían ser tus mejores amigos... o tus peores pesadillas. Aléjate de la gente tóxica, de la que no te transmita buenas vibraciones; sigue tu instinto, y no tengas miedo de hacerte amigo de personas que no cursan tu mismo año o tu mismo grado.

Y, por encima de todo, cuídate, a nivel físico y mental. Eres mayor de edad y puedes beber alcohol, sí, pero eso no quiere decir que tengas que emborracharte todas las semanas. Has estudiado menos de lo que deberías, y quedarte tres días sin dormir parece la opción perfecta, pero a lo mejor no lo es. O quizás te has dado cuenta, tras empezar el año, de que esta no es tu carrera, y la presión te puede porque te has equivocado como nunca antes lo habías hecho. No pasa nada, de los errores se aprende, y como decía al principio, tu vida acaba de empezar. No eres menos que nadie por no haber ido de Erasmus, o por no sacar un 10 en todo, o por no ser la persona más popular de la clase (eso sólo pasa en las universidades americanas, ¡que no te engañen las películas!)

En resumen, no te rindas, planifica el año lo mejor que puedas y rodéate de la gente que te quiere. Aunque suene muy Mr. Wonderful, la vida es una gran aventura, aprovecha tus días al máximo.


Espero que este testamento os inspire a dar lo mejor de vosotros mismos. Lo escribí, tal como se lo diría a ellos, pensando en mi hermano, en mi primo, en todos los que se van a la universidad este año, y también en mis compañeros de clase, de los que he aprendido mucho este curso. Si necesitas cualquier cosa, o quieres comentar algo que te preocupa, mi e-mail y redes sociales están abiertas para todos.