27 de mayo de 2015

El Lolita y el trabajo, ¿incompatibles?

Estos días he estado re-escribiendo mi currículum de cara al verano, y haciendo ruta para entregarlo en algunos de los sitios donde podrían contratarme para un trabajo temporal (¡cruzad los dedos!). Mientras lo hacía, me ha dado tiempo a pensar en cosas como ésta:


 ¿Es el lolita un estilo adecuado para ir a trabajar? ¿Y si es así, cuándo y cómo vestirlo?


Cuando se tienen obligaciones profesionales, hay que adaptarse, y eso incluye la forma de vestir, lleves petti o vaqueros. Y, siendo sinceros, el lolita no es discreto, no es cómodo y no es lo más recomendable si existe riesgo de mancharse.

El ejemplo más claro de esta situación lo encontramos en la modelo Misako Aoki: es enfermera, lo que quiere decir que en su horario de trabajo tiene que ceñirse a las normas establecidas, vestir de uniforme, con el pelo recogido y las uñas sin pintar.

 ¿Por qué se da esta situación?
Sin tener en cuenta el uniforme y las reglas de vestuario, ¿dónde se puede adaptar el Lolita y dónde hay que dejarlo de lado?


Me llama la atención que existan diferencias entre las distintas ramas profesionales a la hora de vestirnos: Ciencias, Administración, trabajo de cara al público, Artes...
Salvando ocupaciones obvias, como el mundo de la moda u otras disciplinas artísticas, en las que vestir "con originalidad" sólo refuerza tu trabajo, creo que hay sectores en los que existe más aceptación en cuanto a lo que vestuario se refiere.

Según he podido leer en distintas entradas de blog, comentarios y otros textos, las lolitas que gozan de mayor libertad a la hora de vestir trabajan:
 En una empresa "joven" (la media de edad de los trabajadores/jefes es más baja)
 En una empresa en la que la diferencia jefe-empleado se diluya, no esté tan marcada.
 En una empresa que premia la creatividad/cuyos proyectos requieren de un proceso creativo (e.g. algunas empresas de diseño o publicidad)
En una empresa relacionada con Japón/Asia
Trabajadores freelance (aquí cada cual viste a su manera, debiendo sopesar los pros y contras que suponga esta decisión)
* Sustituyan empresa por entorno de trabajo en caso de necesidad.

 Quiero vestir lolita en mi trabajo, ¿qué puedo hacer?


Ante todo, no actúes a lo loco. ¿Y si no les causa buena impresión que vayas con esa ropa a trabajar? Quizás es un comentario obvio, pero en la mayoría de ocasiones, el puesto de trabajo debería anteponerse a los gustos del trabajador (dicho de otro modo, si tocas las narices a quien no debes, puedes verte en la calle. Es triste, es un rollo, pero es así, al menos hasta donde yo conozco)
Si hay buen ambiente en tu entorno laboral, habla con tus compañeros, hazles ver las cosas que te gustan y pregunta, pregunta mucho. Conoce el sitio y a los que se mueven en él

Cuando tengas la seguridad de que van a aceptar tu estilo, ¿por qué no probar un conjunto discreto, por ejemplo, al final de la semana? El casual lolita es tu aliado en estas ocasiones. Y no lo olvides, ¡comodidad ante todo! Llevar un petti voluminoso no es lo mejor si tienes que sentarte durante horas en la oficina. 

Y, por supuesto, siempre puedes incorporar detalles cute a tu atuendo y accesorios. Más allá del casual lolita, ¿qué tal un monedero/estuche con forma de caramelo? ¿Una funda para el móvil con tu estampado favorito? Las posibilidades son casi infinitas, ¡aprovéchalas!